Las intensas tormentas registradas en las últimas horas en la provincia de Málaga han vuelto a poner en alerta a municipios históricamente castigados por las crecidas de los ríos. En Cártama, el episodio de lluvias torrenciales ha provocado escenas de pánico entre los vecinos, evacuaciones preventivas y cuantiosos daños materiales, especialmente en las zonas más cercanas al cauce del río Guadalhorce.
La combinación de lluvias persistentes, granizo y el rápido aumento del nivel del río ha generado una situación de emergencia que muchos residentes temen que vuelva a repetirse si no se adoptan medidas estructurales a medio y largo plazo.
El desbordamiento del Guadalhorce vuelve a golpear a la Estación de Cártama
Calles anegadas y viviendas inundadas
El principal foco de afección se ha localizado, una vez más, en la zona de la Estación de Cártama. Durante la madrugada, el desbordamiento del río Guadalhorce anegó varias calles, entre ellas Pizarra, Ojén y Marbella, donde el agua y el barro entraron en viviendas y bajos comerciales.
Los vecinos relatan que el nivel del agua alcanzó en algunos puntos cerca de medio metro, dejando marcas visibles en fachadas, puertas y muros. En muchos casos, esta es la primera vez que el agua ha llegado al interior de las viviendas, lo que ha incrementado la sensación de vulnerabilidad.
Una noche marcada por el miedo
El temporal sorprendió a numerosos residentes mientras dormían. Miguel Luque, vecino de la Estación, describe la madrugada como una de las más angustiosas que recuerda:
“Escuchas la lluvia y el granizo caer con tanta fuerza que parece que se va a acabar el mundo. No sabes hasta dónde va a llegar el agua”.
Aunque su vivienda no sufrió daños graves, reconoce que el miedo fue constante durante toda la noche, especialmente ante la rapidez con la que subía el nivel del río.
Evacuaciones preventivas y vehículos inutilizados
Decisiones difíciles para proteger la vida
Algunos vecinos optaron por evacuar de forma preventiva tras recibir alertas de la Junta de Andalucía. Es el caso de Juani Olmedo, que decidió abandonar su vehículo en una zona inundable para ponerse a salvo junto a su familia.
“Sabía que el coche no lo iba a contar, pero no iba a jugarme la vida”, explica.
Numerosos vehículos quedaron completamente anegados, con daños irreparables en motores y sistemas eléctricos, lo que se suma a las pérdidas materiales sufridas en los hogares.
Daños en negocios y desgaste acumulado
Los comercios de la zona también han resultado gravemente afectados. Fernando García, propietario de un centro de nutrición, lamenta que esta sea ya la tercera inundación en apenas dos años.
“Cada vez que pasa algo así, tienes que empezar de cero. Llega un momento en el que te planteas cerrar”, afirma mientras intenta achicar el agua de su local.
Electrodomésticos, mobiliario, mercancía y maquinaria han quedado inutilizados, aumentando el desgaste económico y emocional de los afectados.
Despliegue de emergencia y labores de limpieza
Desde primera hora de la mañana, efectivos de Protección Civil, Policía Local y otros servicios municipales se han desplegado en las zonas más dañadas para ayudar en las evacuaciones, garantizar la seguridad y colaborar en las tareas de limpieza.
Escobas, mangueras y bombas de achique se han convertido en herramientas improvisadas de vecinos que tratan de retirar el barro acumulado en viviendas y garajes. Las labores de recuperación se prevén largas y complejas, ya que en muchos puntos aún persiste la humedad y los restos arrastrados por la corriente.
El impacto emocional en los vecinos
“Nunca había visto tanta agua”
Más allá de los daños materiales, el impacto psicológico es uno de los aspectos más visibles tras la tormenta. Antonio Cordero, otro residente afectado, resume el sentimiento generalizado:
“Nunca había visto tanta agua. Te preguntas si merece la pena seguir viviendo aquí”.
Victoria Berrocal, cuya vivienda ha quedado gravemente dañada, describe la situación con resignación:
“Está todo para tirarlo. Ha sido una noche muy complicada”.
Estas experiencias reflejan el cansancio acumulado de una población que convive desde hace años con el temor a nuevas crecidas.
Otras zonas afectadas en el entorno
Doña Ana y Santa Amalia, bajo vigilancia
En la barriada de Doña Ana, el agua llegó a entrar en algunas calles durante la madrugada, aunque sin provocar daños tan graves como en la Estación. No se registraron evacuaciones obligatorias, aunque algunos vecinos optaron por abandonar sus casas de forma preventiva.
En Santa Amalia, en Alhaurín de la Torre, varias fincas próximas al río quedaron inundadas, aunque sin pérdidas de consideración. Aun así, los residentes insisten en la necesidad de actuaciones que permitan un mejor drenaje del Guadalhorce para evitar episodios similares.
Más de 300 incidencias en la provincia de Málaga
El temporal ha provocado más de 300 incidencias en distintos puntos de la provincia, según los datos de emergencias. Cártama se encuentra entre los municipios más afectados, poniendo de nuevo sobre la mesa la fragilidad de las zonas próximas a cauces fluviales.
Con el agua retirándose progresivamente, comienza ahora una etapa marcada por la limpieza, la evaluación de daños y la incertidumbre sobre qué ocurrirá cuando vuelva a llover con intensidad. La preocupación por la falta de soluciones definitivas sigue muy presente entre los vecinos, que observan el cauce del Guadalhorce con la sensación de que el problema, lejos de resolverse, vuelve a repetirse.









