El barrio malagueño de La Pelusa vuelve a alzar la voz. Los residentes, organizados en la Asociación de Vecinos Gálica-La Pelusa, han pedido formalmente al Ayuntamiento de Málaga la anulación de la licencia de obras concedida a la empresa Petroprix para la construcción de una gasolinera de bajo coste. Consideran que el proyecto amenaza la seguridad, la salud y la calidad de vida de los habitantes de la zona.
🔹 Un conflicto que viene de años
El origen de esta disputa se remonta al momento en que el Ayuntamiento otorgó la licencia sin contar con la autorización favorable de la Junta de Andalucía. A ello se suma que la licencia ha permanecido suspendida durante años, lo que, según los vecinos, evidencia un proceso administrativo irregular.
Tras las últimas declaraciones de la Junta —que ha reiterado que la instalación no cumple las condiciones de seguridad— los vecinos han intensificado su campaña para frenar el proyecto de manera definitiva.
🔹 La propuesta vecinal: expropiar el terreno y abrirlo al barrio
Además de solicitar la anulación de la licencia, los residentes han propuesto una alternativa muy distinta: la expropiación del solar para ponerlo al servicio del interés general.
La idea es transformar el espacio reservado para la gasolinera en un enclave comunitario con usos sociales y ambientales:
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Centro social para actividades vecinales
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Talleres culturales y artísticos
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Áreas verdes con árboles y sombra
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Zonas de ocio para mayores y niños
El objetivo es claro: recuperar espacio público para mejorar la convivencia y reforzar el tejido social del barrio.
🔹 Vecinos piden diálogo y transparencia
Inmaculada de la Torre, presidenta de la asociación, lamenta que no se haya producido ninguna reunión con los concejales responsables pese a las numerosas solicitudes. “Necesitamos ser escuchados”, afirma, destacando la preocupación de los vecinos por que una posible permuta del terreno termine beneficiando más a la empresa que a la comunidad.
Los residentes insisten en participar activamente en las decisiones urbanísticas que afecten a su entorno, reclamando un proceso transparente y centrado en el bienestar ciudadano.
🔹 ¿Qué futuro espera al proyecto?
Aunque el conflicto está lejos de resolverse, la presión vecinal ha tenido un impacto significativo: las instituciones han sido obligadas a reconsiderar el proyecto y examinar sus implicaciones con mayor rigor.
Los vecinos de La Pelusa se mantienen firmes en su postura y ven este momento como una oportunidad para transformar el barrio, defender su derecho a un entorno seguro y sentar precedentes para otras comunidades que viven situaciones similares.
🔹 La fuerza de la unión vecinal
El caso de La Pelusa demuestra el poder de la movilización ciudadana. En un contexto donde las decisiones urbanísticas afectan directamente a la vida diaria, los residentes recuerdan que la participación activa puede cambiar el rumbo de los proyectos y proteger la salud y el bienestar colectivo.
La lucha continúa, pero la esperanza de un barrio más seguro, verde y comunitario sigue creciendo.









